lunes, 11 de julio de 2011

Preliminares..

Uno emprende el viaje y se llena de espectativas, aunque todos sabemos que no se pueden depositar y que el viaje nos llevará a situaciones o circunstancias mucho más inesperadas de lo que pensamos. Como ejemplo os voy a contar lo que me pasó en la estación de autobuses de Madrid, mientras esperaba a que se hiciera la hora de cojer el autobús en dirección Oviedo:

Llegué a la estación un poco acartonado del largo trayecto en autobús, en el cual pude leer, hablar con algúna persona y disfrutar de algunas vistas por la ventanilla del autobús. Ya me estaba mentalizando que en llegar a oviedo intentaría comunicarme con la gente sin palabras, como reto personal y experimento sin gaseosa.

Vayamos al grano: Una vez en la estación me llamó la atención un joven de mi edad y con sobrepeso que se llamaba Rubén, que irradiaba energía y alegría. Se trataba de una persona minusválida (ciega) que alzaba mucho la voz y que conocí por casualidad o por causalidad. El personaje en cuestión me empezó a hablar al poco rato de estar sentado a mi lado. Mientras devoraba un plato de arroz que él mismo pudo detectar con su agudo olfato de ciego.

Somos tan inconscientes que no somos capaces de valorar algo tan esencial como es la vista hasta que no vemos a alguien ciego o hasta que no nos sucede a nosotros mismos... La verdad es que en ese momento me sentí afortunado y al mismo tiempo fascinado por la causalidad de que yo estuviera allí y él también. Le acompañé a hacer unas gestiones pero él iba desbocado como un caballo rabioso. Su bastón golpeaba con cierta rabia en el suelo de la estación esperando que la gente abriera el paso a su llegada frenética, veloz, casi incomprensible... -Rubén tío, se estaban dando el lote... -Y a mi qué si se estaban dando el lote, yo no los veo...

Sus palabras destilaban cierto rencor hacia la vida que le había tocado vivir y es que "No es más feliz quien todo lo tiene, sino quien menos necesita"

Qué bien suenan estas palabras, pero que dura es la vida cuando no puedes ver el rostro de tu amada, ese maravilloso color o esas formas que tanto nos seducen...

Hoy he decidido visitar una de las joyas de la arquitectura Asturiana y prerromanica en vistas que el albergue lo abren a las 5 de la tarde... Pese a eso me he dado una vuelta por oviedo y he encontrado un hotel de una decadencia absurda...en la línea de Calatrava. Se trata del hotel Ayre que según me ha dicho el botones costó de hacer 320 millones de €uros. Casi nada.....

Un abrazo! os seguiré informando :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario